Bioconstrucción: las personas en el centro del diseño

La palabra bioconstrucción proviene del término alemán “Baubiologie”, y se podría traducir como la biología de la construcción. Estudia la relación entre el ser humano y el entorno en el que desarrolla su vida desde un punto de vista global. Promueve una compleja visión de conjunto sobre el hábitat que unifica criterios de ecología, medicina, biología, sociología, química, física, geología, psicología, botánica, economía…

La bioconstrucción coloca a los individuos en el centro de la proyección arquitectónica, ponderando sus necesidades básicas de salud, dignidad y bienestar físico, mental, espiritual y social, más allá de las exigencias tecno-físicas. Su objetivo es crear espacios que potencien y dignifiquen la vida del ser humano.

El uso de materiales naturales combinada con un uso inteligente y eficiente de las instalaciones con sistemas como free@home permiten optimizar nuestra calidad de vida. Veamos cómo…

Calidad del ambiente interior y ventilación

Conceptos novedosos requieren también de un nuevo lenguaje para definirlos. Así, dentro de la bioconstrucción uno de sus factores más importantes es la CAI (Calidad del Ambiente Interior). Para lograr una sensación de confort y bienestar no solo hay que regular la temperatura y la humedad, sino que la composición del aire también ha de ser la correcta.

Una casa sana debe poder disipar la concentración del CO2 que se genera en el interior de los espacios, así como garantizar una óptima aportación de oxigeno. La ionización del aire también juega un papel principal en nuestra comodidad y salud, ya que en espacios herméticos con exceso de materiales sintéticos pueden acumularse grandes cargas eléctricas.

La ventilación es la gran aliada, especialmente si se hace con la frecuencia y duración adecuadas de forma que se permita renovar el aire interior sin incurrir en pérdidas energéticas. Una buena ventilación equilibra el grado de humedad y electroclima con el exterior, además de garantizar aportación de oxígeno regeneración del aire viciado interior.

La ventilación debe ser independiente de la climatización. Para minimizar las cargas energéticas en climatización, primero se aplican criterios pasivos bioclimáticos, buscando luego la solución constructiva más adecuada a las condiciones del entorno. Una vez los recursos pasivos están optimizados, se integran las energías renovables y la eficiencia energética.

Materiales de construcción saludables

Tan importante es decidir cómo se va a construir una vivienda o edificio como con qué se va a hacer. En especial, hay que ser muy cuidadoso en la elección de materiales para los acabados superficiales de los paramentos interiores, ya que son con los que se está en permanente contacto y pueden ayudar (o no) a la obtención de una buena CAI.

“La elección de materiales y acabados debe prestar atención en su composición química buscando los que sean más naturales”

De pinturas, barnices, colas, plastificados… pueden emanar parte de su composición química. En pequeñas concentraciones, estas partículas suelen ser inofensivas, pero al rodearse al 100% de materiales sintéticos el 90% del tiempo que se pasa en espacios cerrados (y muchas veces no suficientemente ventilados), este factor puede empezar a ser decisivo en la proliferación de afectaciones en la salud.

En el mercado también existen barnices, y pinturas fabricados 100% con componentes libres de tóxicos, lo que se traduce en una notable mejora de la calidad del aire interior. Limitando los tóxicos que entran en los espacios, se limitan los que pueden acabar dentro de nuestros organismos.

Instalaciones biocompatibles

En los edificios actuales muchas veces también encontramos excesos de campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia y / o electromagnéticos de alta frecuencia derivados de las instalaciones y aparatos eléctricos  y de telecomunicaciones. En la naturaleza estas cargas eléctricas son muy bajas o inexistentes. Hay varios estudios científicos que investigan y relacionan el estado de salud de las personas con la incidencia de estos campos. No se trata de ver la tecnología como un enemigo sino todo lo contrario; conocer sus virtudes y disfrutar de ellas sin que afecte a la salud.

El hecho de que cada vez haya más gente desarrollando electro sensibilidad o intolerancias a campos eléctricos y magnéticos, y que en otros países los valores límite de estos factores sean mucho más restrictivos que en el nuestro, debe hacernos reflexionar sobre cómo interactuamos con ellos y buscar soluciones que minimicen sus niveles de emisión lo máximo posible.

Las instalaciones eléctricas biocompatibles evitan la generación y proliferación de campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos en el interior de los edificios. Un aspecto principal es la garantía de una toma de tierra con una baja resistencia (inferior a 10Ω), cuyo valor debe revisarse periódicamente para garantizar su buen funcionamiento. En caso de que en el edificio haya una estación transformadora, se debe comprobar que no emita un exceso de campo magnético.

Otros consejos son alejar los transformadores de aparatos electrónicos de las zonas de alta permanencia (especialmente de la cama), distribuir los recorridos de forma que los cables eléctricos no pasen cerca de estas o proyectar las instalaciones con cable apantallado o manguera exometálica. También debería limitarse, en medida de lo posible, el uso de tecnologías inalámbricas, ya sean wifis, bluetooth o teléfonos inalámbricos. Esto se debe a que los dispositivos inalámbricos emiten en una frecuencia de onda muy similar a la de algunos de nuestros sistemas biológicos.

“No se trata de renunciar a las comodidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, sino de tomar conciencia y optar por alternativas”

Por ejemplo el uso de internet por cable en vez de wifi , teléfonos fijos por cable en vez de inalámbricos, etc.

Niessen

Iluminación cronobiológica

Desde el punto de vista de la iluminación, no sólo se tiene en cuenta el consumo de las bombillas, sino la calidad lumínica que aportan. Los espacios donde se trabaja, se estudia o se requiere alta concentración deben dotarse de condiciones lumínicas adecuadas para que el cuerpo se mantenga despierto y siga de manera natural los ciclos circadianos.

Las características que deben cumplir las luminarias es garantizar un índice de reproducción cromática superior al 90%, una temperatura de color adecuada a la hora del día (tonos más frescos por el día y más cálidos y de menor intensidad tras el atardecer). Además, se deben evitar las bombillas que generan parpadeo y emiten en alta frecuencia. Una buena alternativa para el control de la luz son los sistemas de domótica, que permiten regular de manera individual la intensidad de la luz y el color.

Desconectar los sistemas eléctricos cuando nos encontramos fuera de casa, reducir el uso del wifi o adaptar la luz a cada estancia y momento del día son algunos de las sencillas medidas que podemos programar con free@home y que nos ayudarán a mejorar nuestra calidad de vida. Todo ello gracias a un sistema sencillo y fácil de entender, que garantiza un ahorro considerable del tiempo, favoreciendo un uso energético y respetuoso con el medio ambiente y con la salud. Y es que las soluciones de Niessen cuidan de las personas y del mundo que les rodea, garantizando la máxima versatilidad y seguridad en la totalidad del entorno del hogar.

Artículo patrocinado por Niessen 

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